Al mismo tiempo que Textil Batavia atendió la demanda de suministro de textiles técnicos para la elaboración de las mejores mascarillas posibles para la Guardia Civil, y posteriormente de otros muchos colectivos, inició los trabajos para poder homologar una buena mascarilla con los tejidos que teníamos a nuestro alcance.

La misión hubiera sido muy sencilla si estos tejidos, hasta el momento disponibles y a precios bajos, hubieran seguido disponibles, pero se agotaron en toda España, y luego no han llegado más. El motivo principal ha sido que los países productores ordenaron la confiscación de la fabricación de estos tejidos para atender primero sus necesidades domésticas, para posteriormente exportar al mundo los productos terminados, y no las materias para fabricarlos. Esto se hizo extensivo a la práctica totalidad de los productos sanitarios cuya demanda mundial agoto rápidamente todos los stocks propios y ajenos. Con el consiguiente incremento abusivo de los precios. Es lo que hubo, y a día de hoy lo que hay.

Después de tres informes de AITEX (Instituto Tecnológico Textil de la Comunidad Valenciana) con resultado negativo, se consigue pasar los ensayos preliminares el 5 de abril, habiendo recibido ayer el informe completo 2020TM0590 con resultado positivo en los 4 puntos clave de la NORMA UNE EN 14683:2019 + AC:2019 de mascarillas quirúrgicas Tipo IIR:

  • Eficacia de la FILTRACIÓN bacteriana (BFE), con resultado superior al 98%
  • RESPIRABILIDAD, obteniendo un valor muy superior al permitido.
  • Resistencia a las SALPICADURAS de fluidos potencialmente contaminantes.
  • Población de microorganismos presentes en las mascarillas, alcanzando un valor un 20% por debajo del máximo permitido.

En resumen, el producto conseguido es óptimo para la protección contra el COVID-19, debido principalmente al carácter hidrófugo de todos los tejidos que la forman, impidiendo con ello la penetración de las gotículas por la que viaja el virus, estas se quedan en la superficie del textil sin difundirse a través del mismo, como ocurre con otros materiales, y otros tipos de mascarillas quirúrgicas (tipo I y tipo II), que al humedecerse facilitan la propagación del virus. Ello unido a su muy elevado % de BFE (Bacterial Filtration Efficiency), y su facilidad para respirar, la convierten en un eficaz elemento de protección.

La capacidad actual de fabricación es de 1200 mascarillas diarias, esperando llegar próximamente a las 10.000 semanales. Son pocas, pero están hechas aquí en nuestro pequeño taller de BÉTERA (Valencia) con máquinas de coser, no robots, por personas ilusionadas con su trabajo, respetando las más estrictas medidas higiénicas y toda la normativa que, como cualquier otra empresa del ámbito europeo, estamos obligados a cumplir. Parece obvio, pero no lo es tanto cuando vemos (si queremos mirar) las condiciones higiénicas, laborales, y medioambientales de donde proceden muchas de las mascarillas que están llegando a España.

Gracias a todos.